10 dic. 2016

Atardecer desde Amieva


En pleno puente, cuando los lugares más turísticos de los Picos de Europa y aledaños están masificados, muy cerca ,se puede disfrutar de atardeceres solitarios donde sobran las palabras.

En el concejo de Amieva, a apenas veinte minutos de Cangas de Onís, no importa que sea festivo o que incluso estemos en pleno agosto, si buscamos paz, la encontraremos.


En esta época del año, el ganado ya ha bajado de los altos puertos y pastan en los invernales cercanos a los pueblos.


La Sierra de Amieva y praderías de la nueva concentración parcelaria, con un estratégico banco, desde dónde se contemplan los atardeceres de diciembre sobre los montes del vecino concejo de Ponga.

Al fondo las cumbres del Cornión: El Requexón, Torrezuela, los Estribos, la Cabra Blanca, el Diente, Garita Cimera... todas ellas con cotas que superan los dos mil metros.

El único sonido que se puede oír es el cencerro de las vacas y el canto de las abundantes aves que viven en el concejo como las que vemos a continuación


los gorditos camachuelos, como el macho de la imagen...



Escribanos...



Pinzones...


Pardillos comunes...


o los sociables raitanes o petirrojos, entre otros muchos.


Sin darnos cuenta, la luna ya había salido sobre la Sierra de Amieva


Luna creciente del mes de diciembre.


Mientras tanto, los últimos rayos del sol tiñen de rojo las verticales paredes calizas.


La torre de la Cabra Blanca a la izquierda, preciosa.


Mientras tanto, hacia el Sur, la Mota Cetín.


Y ya los grises dominan el cielo tras La Corona de San Román.


Hacia el Oeste, la inconfundible cumbre del Recuencu en Ponga con dos estelas dejadas por los aviones, como si de cometas se trataran...

y entonces, la noche deja paso a otro espectáculo de estrellas y planetas que brillarán más que nunca lejos de las luces de las ciudades.



Zzzzzzz ¡felices sueños!.


6 nov. 2016

Polyommatus icarus, la última mariposa de esta temporada.

Aunque en los días soleados del invierno  podremos ver reactivarse algunas mariposas, daremos por terminada esta temporada con Polyommatus icarus, que llega a habitar hasta las islas Orcadas por lo que será también común  para nuestros amigos británicos que la conocen como Common blue. En Asturias es fácil de ver aunque no es muy abundante.


Pequeña mariposa que vive todo tipo de biotopos, desde el nivel mar hasta, aproximadamente, los dos mil metros de altitud. entre los meses de abril y finales de octubre, incluso noviembre si el tiempo acompaña.


Como comprobamos en la anterior imagen, los machos y las hembras son muy diferentes. Destaca el color azul-violeta del macho cuando abre sus alas, mientras que la hembra tiene el interior de las mismas de color marrón, bordeadas por lúnulas anaranjadas, no pareciéndose en nada al macho.


Con las alas cerradas, podemos distinguir bien la diferencia de color del fondo de sus alas, gris para el macho y amarronado para la hembra, con una base metalizada de una belleza singular.


Si bien, como vemos en las dos anteriores imágenes, es una especie muy polimorfa. En este caso la hembra y el macho no parecen tan distintos en cuanto al color de fondo de las alas, pero si que se distinguen en cuanto al tamaño.


Pasa el invierno en forma de oruga y puede asociarse con hormigas, mientras que la posterior crisálida suele vivir en el mismo suelo, oculta entre las hojas secas antes de volver a iniciar su ciclo la siguiente primavera.


Esta mariposa no es nada exigente a la hora de alimentarse, por lo que los entomólogos la consideran una especie "polífaga" y pone sus huevos en plantas de la familia de las leguminosas, como Trifolium, Lotus, Ononis, Genista, Achilea, Anthillis, entre otras.

Si no estamos muy acostumbrados a distinguirlas a simple vista, podremos confundir al macho de la Polyommatus icarus con la bellargus, pero si nos fijamos aprenderemos con facilidad a distinguirlos, principalmente por las fimbrias de sus alas que en icarus son continuas, mientras que en bellargus son ajedrezadas.

Os dejo, de despedida por esta temporada mariposera, al último ejemplar que encontré a finales de octubre; esperemos que la energía nos acompañe a todos en la próxima primavera para seguir disfrutando de ellas si es que aprendemos de una vez por todas a respetar su casa.





28 sept. 2016

Polyommatus bellargus. El más azul de los machos.


Entre las mariposas que vuelan en Asturias, el macho de la Polyommatus bellargus (Rottemburg, 1775) destaca por su intenso color azul brillante, por lo que se ha convertido en una de mis especies favoritas (creo que acabo diciendo siempre lo mismo...), pero no puedo dejar de fotografiarlo siempre que me encuentro con él, cosa que no es difícil por el entorno de los Picos de Europa, mi lugar preferido para ir detrás de ellas. 

Con las alas cerradas puede parecerse a otras especies de licénidos, pero podremos identificar a esta mariposa por las fimbrias ajedrezadas de sus alas y por la presencia de uno o dos puntos negros en la celda del reverso de sus alas anteriores, según vemos en la siguiente imagen.


A esta mariposa podemos verla volar entre mayo y octubre, principalmente en praderías de zonas calizas.  A estas alturas del año empiezan a nacer los ejemplares de la segunda generación, de ahí su perfecto estado de conservación.


Cuando el macho abre sus alas, su intenso color azul brillante sobresaldrá como un fuerte punto de luz. No es una mariposa asustadiza y nos dejará acercarnos lo suficiente para fotografiarla. Sus alas se rematan por "fimbrias ajedrezadas" muy marcadas, donde se combina el blanco y el negro que hace de separador.


En ocasiones podemos verla libando las sales de los bebederos o zonas embarradas.


En otras ocasiones la veremos posarse sobre ricas plantas como esta viborera.


Las mariposas también tienen sus nombres comunes, cosa que personalmente no me gusta nada ya que suelen ser de lo más cursi. A la Polyommatus bellargus se la conoce como "Niña azul", pero en este caso debería de ser "Niño" ya que la hembra es totalmente diferente en el anverso de las alas (dimorfismo sexual). Los británicos y los franceses la conocen como Adonis blue. 


En esta dos imágenes podemos ver bien la diferencia de tamaño con las pequeñas Cupido argiades que estaban a lo suyo y no pararon hasta que lo echaron de la hoja.


En este caso el macho de P. bellargus superaba los 3 cm. mientras que la hembra de la Cupido argiades (abajo, cerrada) no alcanzaba ni la mitad de su envergadura.



La hembra de la Polyommatus bellargus (alas abiertas) es totalmente diferente, normalmente tiene el fondo marrón y bordes con lúnulas anaranjadas. La base puede contener reflejos azules o incluso ser totalmente azulada (forma ceronus).



Hembra de Polyommatus bellargus (f. ceronus Esper, 1793).



Como ocurre con otros licénidos, esta mariposa tiene un pacto con las hormigas... Las orugas de la bellargus, que se alimentan de leguminosas, pasan el invierno cerca de hormigueros del género Myrmica, Tapinoma o Lasius. Las hormigas protegen a las orugas de parásitos a cambio de conseguir una sustancia dulce que éstas segregan.

Espero que la encontréis, aún estamos a tiempo.

11 sept. 2016

Lampides boeticus. Una pareja muy cariñosa.

Aprovechando el buen tiempo que aún tenemos por estas tierras norteñas, me acerqué de nuevo al Monte Deva de Gijón sin esperar nada extraordinario, ir por ir a disfrutar de una mañana de verano lejos del agobio de la ciudad. A pesar de la cercanía a Gijón, el Monte Deva es un lugar precioso, donde se puede pasear tranquilamente a través de sus numerosos senderos.

Cuando no esperas nada es cuándo la sorpresa está a la vuelta de la esquina y por ello aún es mucho más agradable. Si te empecinas en ir a buscar una especie concreta y no la encuentras te obcecarás y te perderás cien detalles que tus ojos, ya acostumbrados a lo pequeño, serán capaces de detectar sin mayor esfuerzo.

Pero en este caso, no fueron los ojos los que me avisaron, sino unas inusuales "cosquillas" en una mano mientras estaba liada con otra especie. Gracias a que no las espanté (pensando que fuera una araña u otro bicho de los que no me gustan como las indeseables garrapatas) me dio tiempo a enfocar a esta guapa pareja de Lampides boeticus.



Así permanecieron largo tiempo con las alas abiertas, a la izquierda el macho y a la derecha la hembra, de tamaño un poco mayor y ligeramente más oscura.


Mariposilla muy común, vuela en todo tipo de biotopos, desde la costa hasta las altas montañas, por lo que podréis verla con facilidad entre los meses de mayo y noviembre, siendo una de las especies que mayor tiempo viven en varias generaciones y a la que se unen ejemplares migradores.


Tiene un tamaño en torno a los 3 cm y ambos sexos tienen dos pequeñas colas en las alas posteriores y dos bellos ocelos azulados, enmarcados por una mancha naranja, que imitan una lánguida mirada.


Con las alas cerradas tienen una apariencia similar y en la unión de las alas con el cuerpo aparecen una salpicaduras metálicas de color azulado que completa la belleza de esta elegante mariposa.

Después de dejar mi mano, se pusieron a cumplir la misión para la que nacieron y así permanecieron más de una hora, hasta que volaron sin separarse para buscar mayor intimidad...


Espero que algún día podáis vivir la misma experiencia sensorial... (las cosquillas de la mano, quiero decir...)

Abrazo para todos.

4 sept. 2016

Melitaea phoebe, la mariposa de ojos azules.

De las ocho mariposas del género Melitaea que vuelan en Asturias, la que más me ha llamado la atención es la común Melitaea phoebe y no porque el resto no sean igual de bellas, sino por el increíble color azul de sus ojos. 

Me encontré con este precioso ejemplar una mañana soleada de agosto en el Monte Deva de Gijón. Revoloteaba apaciblemente por una pequeña pradera con altas gramíneas que, afortunadamente, no había sido segada y donde también había gencianas llenas de huevos de la escasa Maculinea alcon.


Los ojos compuestos de las mariposas están formados por multitud de pequeños "ojos" llamados omatidios. Cada una de estas auténticas obras de ingeniería apuntan a una dirección, cubriendo entre todos ellos el campo visual que la mariposa necesita.


Utilizo un tele para fotografiarlas, me resulta mucho más cómodo ya que me permite acercarme a ellas sin asustarlas. No conseguiremos la precisión de un macro, pero será suficiente y no desesperaremos.

Con las alas abiertas, esta mariposa de la familia Nymphalidae presenta manchas anaranjadas sobre fondo oscuro que cubren la totalidad de sus alas, rematadas por un fino festón blanco pero, cuando las cierra, su aspecto es mucho más llamativo convirtiéndose el fondo en blanco adornado por dibujos naranjas enmarcados por líneas negras como vemos en la foto anterior. 

El aspecto leonado del anverso de las alas es muy similar a otras especies del género Melitaea pero, si afinamos la vista, podremos identificarla gracias a la mancha alargada que aparece en las alas anteriores. 



Podremos verla desde inicios de mayo hasta finales de agosto, desde el nivel del mar hasta los 1400 metros de altitud, por lo que nos resultará fácil de encontrar, principalmente en zonas de praderías.



Otra curiosidad que con el tiempo vas comprobando, es que a esta especie le gusta juguetear con las ramas de las plantas y es fácil pillarlas en varias posiciones... ¡una maravilla!.


Aquí parecía que me estaba viendo claramente, pero no se asustó y siguió con su actividad largo rato, pero sin perderme de vista...


Ella ya sabría que estaba al final de sus días, por eso me dejó que la inmortalizara. No puedo evitar un sentimiento de pena, me gustaría que vivieran todo el año...


No sé bien qué me pasó con esta mariposilla, pero al día siguiente volví al mismo lugar y aún seguía por la zona... tal vez este tiempo loco la ayude a vivir unos días más de septiembre.


Si bien lo mejor, para entendernos todos, es utilizar su nombre científico comúnmente en España se la conoce como Doncella mayor, mientras que los ingleses las llaman Knapweed fritillary y los franceses Mélitée des centaurées o Grand damier. Vive en el norte de África (Marruecos y Argelia) y en gran parte de Europa, con excepción del norte del Reino Unido, Alemania y Escandinavia.


Ella ya habrá cumplido su misión depositando sus pequeños y verdes huevos sobre las plantas del género Centaurea (familia Asteraceae) y Plantago (familia Plantaginaceae). Estas plantas serán las que servirán de alimento a las futuras orugas, las cuales pasarán en este estadio todo el invierno antes de crisalidar la próxima primavera, siempre y cuando no arrasemos las plantas donde ha puesto sus frágiles huevos.

¡Esperemos poder encontrarnos con sus hijos la próxima primavera!.